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Los vínculos criminales de los socios de Trump a la sombra de los Juegos de Río

Dos de los inversionistas en el Trump Hotel Rio en Brasil enfrentaban cargos criminales cuando se firmó un contrato con Trump. Ahora, el nombre de su organización aparece en dos investigaciones federales.
26 Feb 2018 – 03:42 PM EST
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Trump Hotel Rio

Los vínculos criminales de los socios de Trump a la sombra de los Juegos de Río

Por Manuela Andreoni

Dos de los primeros inversionistas en el Trump Hotel Rio en Brasil enfrentaban cargos criminales cuando se firmó un contrato con Trump. Ahora, el nombre del magnate aparece en dos investigaciones federales.

El hotel Trump en Río de Janeiro, Brasil, empezó en 2012 con un trío improbable.

Primero estaba el hombre al que se le ocurrió la idea: Paulo Figueiredo, nieto de un dictador brasileño que trabajó como funcionario en la municipalidad.

Luego llegó Ricardo Rodrigues, un capitalista de riesgo que, en ese momento, enfrentaba cargos por fraude en una corte federal, de los que luego fue absuelto, y que, además, fue condenado dos veces por la Comisión de Valores Mobiliarios debido a prácticas desleales.

Rodrigues, por su parte, invitó a Arthur Soares, un ejecutivo que también enfrentaba cargos criminales por diseñar un sistema para obtener acceso exclusivo a contratos públicos.

Juntos fundaron LSH, empresa para la que el Trump Hotel Rio fue el primero y único proyecto.

A finales de 2017, dos investigaciones federales cuestionaron contratos que beneficiaron al Trump Hotel Rio. En octubre, el inversionista y exdirector de LSH, Arthur Soares, enfrentó cargos de corrupción, colusión y lavado de dinero en conexión con la última de ellas. Los fiscales dijeron que LSH, y por lo tanto el hotel Trump, hicieron parte de sus estafas, aunque de momento no responsabilizaron a la empresa o sus ejecutivos. Un juez dijo que estudiaría el caso.

Los fiscales ilustraron un diagrama que muestra su idea de cómo LSH era parte de las estafas de Soares y de funcionarios brasileños. Ministerio Público Federal de Brasil

La Organización Trump anuló su relación con LSH poco después de que se anunciara la primera investigación en octubre de 2016. No hay evidencia de que alguien de la Organización Trump esté siendo investigado por estos hechos. La empresa del magnate no respondió a las preguntas de Univision.

Un análisis de los registros públicos de las personas y las instituciones involucradas en el proyecto pone en cuestión la verificación de antecedentes que realiza la Organización Trump antes de asociarse con empresarios internacionales. También pone en duda si al enterarse del pasado criminal de sus socios, en el caso de que esto haya sucedido, decidió ignorarlo.

Luego de que Trump fue electo presidente de Estados Unidos en noviembre de 2016, la necesidad de una verificación exhaustiva de la gente que se relaciona con su organización es posiblemente mayor que cuando era un ciudadano común. En el último año ha habido un intenso debate público sobre los potenciales conflictos de interés entre la marca Trump y la oficina presidencial.

Univision y Columbia Journalism Investigations hablaron con el abogado de Trump, Alan Garten, para conocer su versión de los hechos en enero. El abogado recibió preguntas detalladas por correo electrónico como lo solicitó. Sin embargo, al cierre de este reportaje, Garten no dio respuestas ni contestó las llamadas de este medio.

Univision le preguntó a Alexandra Wrage, presidenta de Trace, una organización que promueve el comportamiento ético en las corporaciones alrededor del mundo, si le recomendaría a una empresa involucrarse en un negocio con dos personas con cargos criminales. Su respuesta fue contundente: “No se me ocurre ninguna compañía que pudiera hacerme esa pregunta,” dijo Wrage riéndose. “Cuando uno arriesga la reputación de su propia empresa, es algo extraordinario”.

La ley U.S. Foreign Corrupt Practices Act, conocida como FCPA, prohíbe que las empresas estadounidenses se beneficien de sobornos pagados a funcionarios extranjeros. Pero aún en el caso de que un fiscal descubriera que el hotel de Río se benefició de sobornos y actos de corrupción mientras la Organización Trump era parte del proyecto, no hay antecedentes judiciales que indiquen si la familia Trump sería responsable.

“¿Qué clase de verificación de antecedentes hace la Organización Trump a sus socios?”, preguntó Wrage. “No puedes tener una marca que represente lujo si cada vez que se menciona la gente piensa en estos personajes criminales”.

Un vista previa

El proyecto de Río parecía una gran idea. Los Juegos Olímpicos estaban a la vuelta de la esquina y los desarrolladores inmobiliarios se beneficiaron de una concesión especial que les permitía construir más niveles de los permitidos en un lujoso edificio cerca de la playa Barra da Tijuca.

Figueiredo, el ejecutivo de LSH, se encargó de asegurar la participación en el negocio de la marca Trump y el proyecto se anunció en 2014.

“Este es un momento emocionante para desarrollar nuestro primer proyecto en Sudamérica”, dijo Donald Trump Jr. en un comunicado de prensa. “Y en el lugar perfecto para hacerlo”.

Las cosas cambiaron cuando Donald Trump, de repente, fue escogido como candidato presidencial del Partido Republicano en junio de 2016 y su empresa se convirtió en objeto de un escrutinio milimétrico.

Al mismo tiempo, en Brasil, un país con una larga historia de impunidad, las autoridades empezaron a considerar seriamente el problema de la corrupción, tras varios escándalos políticos, e iniciaron una amplia investigación que terminó en condenas para más de 100 políticos y hombres de negocios.

Arthur Soares, el último en unirse a LSH, fue acusado en Octubre de 2017, casi un año después de que la Organización Trump abandonara el proyecto. Algunas personas y empresas mencionadas en el caso de Soares ya eran conocidas en las cortes de Brasil.

Una alerta de Interpol publicada después de que un juez ordenara la detención preventiva para que el empresario no evadiera la justicia Ministerio Público Federal de Brasil

En 2010 Soares fue acusado por desarrollar un esquema en el que consiguió acceso a contratos públicos del Departamento de Vehículos Motorizados. Sus empresas tenían un ingreso de unos 400 millones de dólares provenientes del departamento.

El caso fue ampliamente difundido y desde entonces se le conoce como el Rey Arturo, un apodo que le dieron sus competidores luego de que quedara claro que el gobierno tenía preferencia por sus compañías. Un juez devolvió el caso a los fiscales para que reanudaran la investigación y no han surgido nuevos cargos, pero la indagación continúa.

En 2012, se le acusó de hurto y fue condenado en 2014, siete meses después de anunciada la sociedad entre LSH y Trump. Soares apeló la decisión y los fiscales están esperando que un juez programe el juicio.

Es necesario verificar si la preferencia que tuvieron los fondos de pensiones por LSH y la Organización Trump es el resultado de sobornos o comisiones ilícitas

Rodrígues, el otro inversionista, también tenía problemas legales, aunque no está involucrado en ninguna de las investigaciones federales. Antes de que se firmara el contrato entre LSH y la Organización Trump, el inversionista enfrentó seis acusaciones de la Comisión de Valores Mobiliarios. La agencia condenó a Rodrigues en dos ocasiones. Uno de los casos dio lugar a una acusación de fraude en el tribunal penal, de la que más tarde fue absuelto.

Su caso también generó titulares en Brasil ya que era la primera vez en la que la Comisión castigaba inversionistas por causar daños a un fondo de pensiones en el mercado de futuros. De momento, Rodrigues, se encuentra peleando contra un castigo de la Comisión. Rodrigues se negó a comentar al respecto.

Dos investigaciones en 12 meses

La primera investigación a LSH comenzó en 2016, con un análisis de la financiación del acuerdo por parte de los fondos de pensiones de los servidores públicos de los gobiernos de todo Brasil. En 2013, Figuereido, Rodrigues y Soares establecieron FIP LSH, un fondo de inversión para financiar sus negocios que luego se convirtió en el único accionista de la empresa brasileña.

LSH escogió al Banco de Brasilia, una institución del gobierno brasileño, para administrar el fondo de la empresa. La mayoría de los inversionistas del fondo, 10 de 17, eran fondos de pensiones, aunque según dijo la empresa a Univision, no tienen la mayoría de las acciones.

En octubre de 2016 un fiscal abrió la investigación para determinar si funcionarios públicos recibieron sobornos para obtener el financiamiento para el hotel Trump en Rio. Ministerio Público Federal de Brasil

La investigación no ha concluido y no existe evidencia de que los fondos fueran afectados financieramente. Sin embargo, los fiscales dudan del valor estimado del hotel y de cómo fue presentado a los inversionistas. Cuando el fiscal, Anselmo Lopes, comenzó la investigación, levantó sospechas acerca del hecho de que el hotel no estaba listo para los Juegos Olímpicos como se planeó, y cuestionó por qué LSH no explicó la razón a los entes reguladores.

“Es necesario verificar si la preferencia que tuvieron los fondos de pensiones por LSH y la Organización Trump es el resultado de sobornos o comisiones ilícitas”, dijo Lopes en un documento en el que anunció el inicio de la investigación.

Un año más tarde, Soares fue acusado de pagar sobornos millonarios para obtener contratos públicos. Un juez decidió revisar el caso, que describe cómo el Rey Arturo sobornó a funcionarios públicos para obtener 1,000 millones de dólares en contratos públicos.

Una parte del caso presentado al juez detalla cómo algunos fiscales en Brasil, en colaboración con investigadores franceses, encontraron evidencia que demuestra que Soares sobornó a un oficial del Comité Olímpico Internacional con un pago de dos millones de dólares. El pago, realizado en 2009, se hizo supuestamente para obtener un voto a favor de la oferta de Río de Janeiro de acoger los Juegos Olímpicos en 2016.

En los cargos presentados, los fiscales argumentan que LSH era una parte de la estafa que Soares utilizó para lucrar. El Comité Olímpico local pagó alrededor de 1.2 millones de dólares para reservar habitaciones en el Hotel Trump durante el evento. Dos personas que trabajaron en el hotel, que prefirieron no revelar su identidad, consideraron que las acusaciones son ridículas, porque había varios hoteles que tenían contratos con el Comité Olímpico.

Los fiscales tuvieron preguntas sobre el monto que pagó el Comité Olímpico para reservar las habitaciones del Trump Hotel Rio. Ministerio Público Federal de Brasil

Como el hotel no estaba listo y LSH no pudo honrar las reservaciones de las habitaciones del hotel, la empresa tuvo que devolver parte del dinero al Comité Olímpico. Sin embargo, LSH no pagó el monto total ya que recibió un descuento de 200,000 dólares en la deuda. La empresa brasileña se benefició con este descuento cuando la Organización Trump ya no era parte del proyecto.

Los registros corporativos de LSH justifican una parte de los retrasos. En abril de 2016, un abogado de LSH presentó una demanda en una corte de Río de Janeiro contra Paulo Figueiredo, alegando que el inversionista que consiguió la participación de Trump utilizó LSH como colateral para pedir un millón de dólares en créditos para empresas controladas por su familia. Las compañías de Figueiredo no pagaron los créditos y el banco congeló el monto en las cuentas de LSH.

El caso llegó a un acuerdo extrajudicial en el que Figueiredo pagó un monto desconocido a LSH, pero la construcción sufrió un atraso de ocho semanas. A pesar de la demanda, LSH dice que “no hay nada que desacredite la conducta (de Figueiredo) como ejecutivo de una compañía”.

En septiembre de 2017, los fiscales argumentaron que Soares tenía un “control administrativo” sobre LSH y congelaron todos los bienes de la empresa. Un funcionario de prensa de LSH dijo a Univision que “no es cierto que Arthur Soares sea el dueño del hotel”.

Los fiscales presentaron un correo electrónico en el que Soares ordena que no se responda a las preguntas de la prensa. “¡¡Nuestro encargado de prensa es quien se encarga de esta situación!!”, dijo Soares en el correo. Una persona cercana a Soares que pidió no ser nombrada dijo que el empresario solo quería ayudar.

En un intento por detener la congelación de los bienes, los abogados de LSH dijeron que Soares solo es dueño de un 14% de las acciones. Soares es representado por otro abogado que no comentó sobre la orden.

Estos hallazgos son parte de una investigación de Univision y Columbia Journalism Investigations en la que se analizaron las prácticas de la marca Trump. Descubrimos que 15 de los 27 proyectos de la Organización Trump en el extranjero incluyen a un inversionista o empresario constructor que enfrentó alegaciones criminales.

Hoy, Soares vive en Miami. El gobierno de Estados Unidos negó en septiembre pasado una solicitud de extradición del gobierno brasileño citando el hecho de que no se han presentado cargos contra el empresario.

La ruptura

Luego de los Juegos Olímpicos, quedó claro que la Organización Trump no estaba feliz con el hotel, pero no por los problemas legales que enfrentaban las personas detrás de LSH.

Una vista del hotel cuando todavía tenía la marca Trump Dado Galdieri/Bloomberg via Getty Images

En septiembre de 2016, representantes de la Organización Trump asistieron a la reunión de socios de LSH en Rio de Janeiro con la propuesta de que cambiaran la marca Trump por Scion, una nueva marca que maneja la empresa del magnate desde 2016. Scion tiene planes de abrir hoteles en Dallas y Cleveland.

Uno de los directores de la Organización Trump, Eric Danziger, dijo a los inversionistas brasileños que el hotel no tenía el estándar de lujo de la marca Trump, y que si adoptaban la marca Scion, la familia Trump incluiría publicidad gratuita para el hotel.

Dos meses después, los accionistas recibieron la notificación de que Trump optó por separarse del proyecto, algo que no hizo de manera silenciosa. La empresa del magnate quería cobrar 32.7 millones de dólares por la separación y amenazó con llevar el caso a una corte de arbitraje. Ambas partes llegaron a un acuerdo antes de que sucediera. No está claro cuánto dinero recibió la Organización Trump.

Desde entonces, LSH ha recibido otras propuestas de branding, según documentos presentados por el fondo que administra la empresa. Aún con los problemas que tiene el hotel los huéspedes dicen estar muy felices en sus reseñas en TripAdvisor. El año pasado el sitio web le otorgó un certificado de excelencia al hotel.

Socios de LSH, que prefirieron no ser nombrados, manifestaron su frustración con la atención negativa que estaban recibiendo por negociar con Trump y por las investigaciones federales.

“Si quitamos la mierda de nuestra asociación con Trump, nosotros tenemos un hotel que funciona”, dijo un ex ejecutivo. “Aún con la confusión y las mentiras, tres cadenas hoteleras internacionales están pensando ponerle su nombre”, dijo uno de ellos.

Un reportaje especial de Univision Noticias & Columbia Journalism School
Créditos completos

Editores en español: Ronny Rojas, Giannina Segnini, Alejandro Fernández S. y José F. López

Editores en inglés: David Adams, Jessica Weiss y David Boddiger

Investigación y reporteo: Inti Pacheco, Manuela Andreoni, Alex Mierjeski, Keenan Chen, Gerardo Reyes, Juan Cooper y Margarita Rabin

Diseño y desarrollo web: Juan Jesús Gómez

Animación: Mauricio Rodríguez-Pons

Estrategia de redes sociales: Angélica Rodríguez

Colaboradores: Curso de “Using Data to Investigate Across Borders”, clase 2017 de Columbia Journalism School, Alejandra Ibarra, Alicia Ortega, Amanda Gomez, Rebecca Schuetz, Mónica Cordero, Jeremy Blackman, The Toronto Star

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