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Detector de Mentiras

52 años de haber llegado a la Luna: un aniversario para no conspiranoicos

Los entusiastas de la teoría según la cual Neil Amstrong nunca pisó, en realidad, el suelo lunar hicieron conocer sus sospechas desde el mismo momento de aquel épico alunizaje. Pero en estos días de redes y renacimiento de creencias no comprobables, han reaparecido: hasta 25% de estadounidenses cree que la llegada a la Luna es un fraude. Te lo contamos en esta nueva edición de “Un mundo paralelo”.
11 Jul 2021 – 10:19 AM EDT
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Alrededor de 400,000 científicos, ingenieros, técnicos, maquinistas y electricistas trabajaron en el programa Apolo, pero un puñado de descreídos cuestiona que el viaje haya ocurrido. Crédito: Arte: Arlene Fioravanti

Hace 52 años que el hombre llegó a la Luna.... Pero no todo el mundo lo cree así.

La hazaña fue transmitida en vivo por televisión, es el tema de miles y miles de trabajos impresos, es la motivación de decenas de películas y series de televisión. Pero también -cómo no- es el motivo de sospecha de quienes prefieren ir a contracorriente, descreer de la evidencia y darle un chance a lo que parece oculto.

Estamos por cumplir un nuevo aniversario de aquella jornada histórica en la que, gracias a la carrera espacial y la Guerra Fría, la civilización unió todo su conocimiento, y amalgamó el que faltaba, para hacer llegar la presencia humana a la superficie lunar.

Los entusiastas de la teoría que sostiene que la llegada de Neil Amstrong al suelo del satélite de la Tierra en realidad nunca pasó hicieron conocer sus sospechas desde el mismo momento en que ocurrió aquel épico alunizaje, pero en estos días de redes y renacimiento de creencias no comprobables, han reaparecido.

Es una de las primeras teorías conspirativas contemporáneas y una de las más audaces en su formulación.

Los aguafiestas

Alrededor de 400,000 científicos, ingenieros, técnicos, maquinistas y electricistas trabajaron en el programa Apolo, pero desde entonces, y aún, un puñado de descreídos cuestiona que el viaje que hizo un antes y un después en la carrera espacial humana haya ocurrido.

Estos son sus señalamientos más difundidos:

  • La bandera que clava Armstrong en la Luna parece moverse, pero la ausencia de atmósfera en la Luna hace que no haya viento.
  • Una huella dejada en el suelo por Armstrong no se justificaría, dada la sequedad del suelo del satélite.
  • En las fotos no se ven las estrellas.
  • No se observa ningún cráter bajo el módulo de descenso cuando alunizó.

El problema de la desinformación no es sólo que alimenta la desinstitucionalización de la sociedad, debilita el pensamiento científico y es proclive a desorientar a la ciudadanía. Parte importante de la dificultad para combatir la desinformación (en libertad, estamos hablando de sociedades democráticas y liberales que nos permiten tener el criterio que mejor prefiramos), es que las segundas versiones, la especulación sobre lo oscuro, los acertijos sobre lo que se enuncia como misterioso, es siempre atractivo.
Es el principio mismo del drama: los protagonistas siempre luchan contra una fuerza más grande que ellos que ni siquiera conocen. Ahí está su heroísmo.

Y ese rasgo hace que las teorías conspirativas sean comerciales, masivas, de gusto popular. Por lo cual muchos medios, más allá de su línea editorial, incursionan en estos universos para ganar audiencia.

En 2001, la cadena Fox emitió Teoría de la conspiración: ¿aterrizamos en la Luna?, un documental en el que se aventura la posibilidad de que las imágenes de la llegada a la Luna se grabaran en el Área 51, la base militar ubicada en Nevada que, debido al secretismo que rodea a la instalación, ha sido fuente inagotable de teorías de todo tipo.

Su difusión supuso un notable incremento del número de negacionistas del aterrizaje lunar.

También destaca en esta categoría el falso documental Operación Luna (2002), que especula sobre la posibilidad de que las imágenes del alunizaje del Apolo fueran obra del director Stanley Kubrick: aunque al final del documental se aclara que todo es una broma, son muchos los que aún hoy creen a pies juntillas el falso planteamiento.

La misión del Apolo 11 creó gran expectativa mundial por la Guerra Fría: los soviéticos llevaban la delantera en la carrera espacial porque ya habían sido exitosos en sus misiones orbitando la Tierra. Por esa razón, el presidente John F. Kennedy hizo de esta misión una prioridad de interés nacional durante su famoso discurso de 1962, que dio preámbulo a la carrera espacial, siete años antes de que la NASA enviara la misión espacial a la Luna.

Desmentido

Han pasado muchos años -más de medio siglo ya- y, desde entonces, los científicos de otrora y los actuales explican estos y otros cuestionamientos que se riegan como pólvora. Algunos parecen lógicos, aunque son débiles e incomprobables, y otros sí son traídos de los cabellos desde su nacimiento. Pero sobre todos ellos vale la pena abundar -aunque no sirva de mucho- para que quien tenga una duda genuina, y no sólo las ganas de querer ser escéptico, encuentre la verdad fáctica y científica de la llegada del hombre a la Luna.

Respecto a esos cuatro señalamientos específicos, los científicos han explicado:

  • La bandera se movió al ser plantada y luego quedó en esa posición.
  • El polvo lunar es bastante parecido a la ceniza volcánica, por lo que se pueden dejar huellas en él.
  • Las estrellas no se ven porque era una luz demasiado débil para ser captada por la cámara.
  • No se formó un cráter porque el módulo descendió a una velocidad tan lenta que solo levantó polvo.

Otras preguntas, cuestionamientos y aclaratorias

Causa perdida

El 20 de julio de 1969 es una de las fechas más significativas en la historia de nuestra especie. La gesta de alcanzar la Luna y volver a la Tierra para contarlo quizá haya abierto la puerta al ser humano para un día colonizar otros mundos, algo que apenas podemos llegar a imaginar.

Sin embargo, pese a todo lo logrado, aún podemos encontrar quien pone en tela de juicio hechos científicos más que demostrados como la eficacia de las vacunas o la esfericidad de la Tierra.

Las evidencias sobre el viaje a la Luna abundan. Llega un momento en que se vuelve casi un ejercicio del absurdo. Pero el escepticismo es como una pared inamovible: según algunas encuestas, aproximadamente el 25% de la población de Estados Unidos y Reino Unido no cree que el hombre llegara a la Luna.

Un pequeño paso para un hombre… (un breve recuento de la Historia)

Después que el presidente estadounidense John F. Kennedy, en el contexto de la Guerra Fría y apresurado por llegar a la Luna antes que el bloque soviético, pronunciara su histórico discurso en 1962, la mayor potencia del planeta se concentró en lograr lo que parecía una odisea inalcanzable.

“No hemos escogido ir a la Luna porque sea una tarea fácil, sino precisamente porque es una tarea difícil”. Aquellas palabras que hicieron historia en 1962, y que fueron el reflejo de la incansable lucha de la humanidad por superarse a sí misma (es una idea usada en textos de filosofía, historia y motivacionales), tuvieron eco y concreción siete años más tarde.

  • El 16 de julio de 1969, desde el complejo de cabo Kennedy, en Florida, fue enviada al espacio el Apolo 11, una misión espacial tripulada que llegó a la Luna cuatro días después.
  • El 20 de julio, los astronautas Neil Armstrong y Edwin E. Aldrin Jr. descendieron a la superficie lunar, convirtiéndose en los primeros humanos en hacerlo. “Es un pequeño paso para un hombre”, dijo Armstrong desde la Luna, mientras en la Tierra sus habitantes escuchaban, “pero un gran salto para la Humanidad”.
  • El 24 de julio, la tripulación regresó con éxito a la Tierra, poniéndole fin a uno de los momentos más importantes de la historia de la especie.

Esto de especular hipótesis alternas a la realidad lleva rato, y hace rato también que su ímpetu es hiperbólico. Los amantes de las conspiraciones sospechan desde los mismos años 60 que hay razones para pensar que aquel alunizaje que conmocionó a la especie humana no era sino un muy planificado montaje, a cargo de directores y estudios profesionales, en un desierto de Nevada. Y aunque no está sustentada por evidencias y es desmontada una y otra vez, la teoría de todas formas subsiste y es divulgada.

Outsiders ha habido desde que la pertenencia existe y en la condición humana basta con que haya un consenso común para que emerjan quienes discrepen. Somos así.

Así que en vista de que el acontecimiento era de una épica incuestionable, en esta ocasión el espíritu humano se expresó -una vez más- en forma de teoría de la conspiración: “no es verdad”, “a la Luna no fue nadie”, “se trata de un montaje hollywoodense “, “las mismas evidencias que son exhibidas lo demuestran”.

La transmisión del alunizaje por televisión dio la vuelta al mundo y fue seguida por 650 millones de personas, de acuerdo con la NASA. Y las misiones Apolo volvieron a la Luna varias veces en los años siguientes, hasta 1972, cuando el programa fue cancelado.

Pero hay quienes todavía creen que todo fue un montaje del gobierno de Estados Unidos, grabado en un desierto de Nevada y dirigido por el famoso director de cine Stanley Kubrick.


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