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Partido Republicano

Entre Liz Cheney y Marjorie Taylor Greene se define la guerra interna por el futuro del Partido Republicano

Varios legisladores quieren sacar a Cheney de liderazgo republicano en la Cámara de Representantes por votar contra Trump. Otros critican el respado a teorías conspirativas de Taylor Greene, ferviente seguidora del exmandatario. Un pulso existencial para el partido.
2 Feb 2021 – 08:08 AM EST
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"Nunca ha habido una mayor traición de un presidente de Estados Unidos a su cargo y a su juramento a la Constitución", dijo Liz Cheney, representante republicana por Wyoming, el mes pasado, cuando se unió a 9 colegas de su partido para votar a favor del 'impeachment' de Donald Trump por su responsabilidad en el asalto violento al Capitolio que el 6 de enero dejó cinco fallecidos.

Por ese voto Cheney se ha visto al centro de una tormenta dentro del partido, criticada por conservadores fieles a Trump quienes consideran que su voto fue la verdadera "traición" y por eso quieren expulsarla de su posisición dentro del liderazgo de la minoría republicana.

Cheney sabrá esta semana si haber denunciado al entonces presidente le costará su puesto como número 3 dentro de la bancada.

Un grupo de legisladores intentará someter a votación una propuesta en ese sentido el próximo miércoles su primera reunión del año. La moción debe recibir el apoyo de dos tercios para celebrar la votación, a menos que el líder de la bancada Kevin McCarthy la autorice.

Mientras tanto, este lunes, el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, tomó la inusual iniciativa de entrar en asuntos de la otra cámara del Congreso para defender a Cheney.

"Liz Cheney es una líder con profundas convicciones y el valor de actuar de acuerdo con ellas", dijo McConnell en una declaración a CNN. "Es una líder importante en nuestro partido y en nuestra nación. Estoy agradecido por su servicio y espero seguir trabajando con ella en las cuestiones cruciales que afronta nuestra nación".


Es posible que la defensa de McConnell no vaya a cambiar la postura de los críticos de Cheney (incluso podría exacerbar los ánimos de quienes lo vean como una intromisión en sus asuntos) pero es símbolo de la puja que hay dentro del llamado Gran Viejo Partido (GOP) entre los conservadores más tradicionales y la nueva clase que creció con Trump en el poder.

Uno de estos últimos, un gran aliado a Trump, Matt Gaetz, representante de Florida, viajó la semana pasada hasta el distrito que representa Cheney en Wyoming para participar personalmente en un evento contra su colega (y superior jerárquica).

El otro caso: Marjorie Taylor Greene

Los republicanos también sopesarán si impone sanción alguna a Marjorie Taylor Greene, una aliada de Trump quien según reportes recientes dijo que los tiroteos de Las Vegas y Parkland, Florida, fueron orquestados.

Y también apoyó en Facebook una peligrosa teoría de conspiración sobre abuso infantil, y respaldó en línea la ejecución del expresidente Barack Obama y otros prominentes demócratas.

La presidenta de la Cámara de Representantes, la demócrata Nancy Pelosi, criticó la semana pasada a sus colegas republicanos por no hacer más para reprender a la representante por su retórica extremista y declaraciones hechas antes de que fuera congresista.

"La campaña de descrédito lanzada contra mí por los medios de información falsa y la turba demócrata es simplemente una continuación del síndrome de locura causada por Trump", escribió Greene en Twitter.


Las decisiones que adopte el GOP sobre Cheney y Greene -si es que se decide alguna- prometen marcar el rumbo del partido en la era post-Trump.

El legislador Adam Kinzinger, otro de los republicanos que votó a favor de enjuiciar a Trump, dijo el pasado domingo a la televisora NBC que "es el momento de escoger lo que vamos a ser".

La bancada republicana celebrará su reunión apenas días antes de que el Senado inicie el juicio a Trump por "incitar a la insurrección".

Si bien parecía factible justo después del asalto al Capitolio que el futuro político de Trump podía terminar pronto, numerosos legisladores han preferido seguirlo apoyando para evitar el rechazo de la base que aún apoya fervientemente al expresidente.

La semana pasada solamente cinco republicanos en el Senado votaron a favor de enjuiciar a Trump, lo cual indica cuán improbable será para los demócratas sumar 17 votos republicanos para alcanzar los dos tercios requeridos.

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