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La amenaza de Donald Trump que acecha al legado de Obama

Aunque hay varias decisiones que deben pasar por el Congreso para ser aprobadas, algunas de las políticas instauradas por el presidente Barack Obama pueden ser revertidas con una simple firma de su sucesor.
9 Dic 2016 – 12:17 AM EST
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El presidente electo Donald Trump prometió eliminar todas las acciones ejecutivas de su antecesor. Crédito: Wic McNamee / Getty Images

La imagen de dos personajes tan opuestos como Barack Obama y Donald Trump, que después de pasar meses criticándose y hasta mofándose el uno del otro tuvieron que estrechar su mano para cumplir con la tradición de una transición pacífica de poder, no ocultó sin embargo una realidad: no pueden estar más distantes ideológicamente.

Por eso a pesar de algunas posturas moderadas que ha anunciado el magnate neoyorquino desde que fue elegido y a solo unos pocos días de su toma de posesión, hay gran preocupación por las decisiones que pueda tomar para revertir el legado que Obama construyó en ocho años de gobierno en varias áreas.

El expresidente de la Cámara de Representantes, Newt Gingrich, dijo en una entrevista con Fox News que para el tiempo de pascua "los estadounidenses necesitarán un microscopio para encontrar el legado de Obama" y que lo único que quedará de su presidencia será "un bonito retrato en la Casa Blanca".


Si bien hay algunos asuntos que se deben someter a votación del Congreso,
los comentarios de Gingrich se referían a las ordenes ejecutivas del presidente saliente que pueden ser derogadas en los primeros 100 días de la administración Trump con una simple firma.

Cada mandatario suele revertir algunas acciones ejecutivas de su antecesor. Después de que el mismo Obama asumiera el cargo en 2009, revocó varias ordenes ejecutivas de George W. Bush: la que prohibía fondos federales para la investigación de células madre embrionarias; la aplicación de la Política Ciudad de México, que prohíbe la financiación de grupos internacionales que provean abortos; la política de interrogatorios a terroristas y hasta la de la prisión militar estadounidense en la Bahía de Guantánamo, que finalmente no pudo cerrar.

¿Cuáles de esas políticas de Obama serán las más factibles de desmontar?

Inmigración

Los gritos de "construye el muro" se convirtieron en la marca de identidad de Trump y sus mitines. Y a pesar de ser esta la propuesta quizá más escándalosa en inmigración, es de las pocas que necesita ser votada en el Congreso para conseguir los fondos para construir más millas de muro en la frontera sur con México.

Otro tema que necesita aprobación parlamentaria es el plan de Trump de triplicar el número de agentes de deportación de la oficina de inmigración y seguridad fronteriza (ICE, por sus siglas en inglés) y restablecer el programa 'Comunidades Seguras'.

Por el contrario, para decidir las prioridades de deportación, que según sus planes recaen sobre aquellos inmigrantes con antecedentes criminales, solo le bastaría acabar con los memorandos del presidente Obama en ese aspecto.

Otra promesa del presidente electo para la que solo necesitaría su orden es suspender la Acción Diferida de 2012 para los Llegados en la Infancia ( DACA) que ha protegido de la deportación y dado permiso de trabajo a unos 800,000 jóvenes que entraron al país de manera ilegal siendo niños.

En una señal que confundió a su propio partido, Trump dijo este miércoles a la revista Time que "trabajaremos en algo" para los jóvenes soñadores. "Vamos a hacer algo que va a hacer a la gente feliz y orgullosa", dijo Trump. "Los trajeron aquí a una edad muy joven, han trabajado aquí, han ido a la escuela aquí. Algunos son buenos estudiantes. Algunos tienen trabajos maravillosos. Y están en la tierra del nunca-jamás porque no saben qué va a pasar."

Otras acciones que Trump puede revocar de manera inmediata son la acción ejecutiva PIP (Parole In Place), que beneficia a los cónyuges, hijos y padres indocumentados del personal de las Fuerzas Armadas, y el perdón 601 A, que permite a ciertos inmigrantes indocumentados, salir del país para hacer un trámite consular y volver a Estados Unidos como inmigrantes legales y obtener su tarjeta de residencia ( green card).

Según el jurista Stephen Yale-Loehr, profesor de derecho migratorio en la Universidad de Cornell, Trump también puede tomar pasos en solitario para que las agencias federales pueden cortar el dinero destinado a las ciudades santuario.

Obamacare

Más de 100,000 personas optaron por un seguro médico del mercado de salud dentro del Affordable Care Act (ACA), conocido como el Obamacare, el día posterior al triunfo de Trump, quien prometió durante su campaña eliminar esta ley de salud implementada por Obama.

Y aunque el nombramiento de Tom Price como secretario salud parece confirmar sus intenciones, el calendario para hacer de esto una realidad no está claro. Posterior a su elección, el mismo Trump ha dicho que no mantendría dos elementos de esta legislación: una prohibición a que las aseguradoras nieguen cobertura a personas con alguna condición médica y la posibilidad de que los padres aseguren con su póliza a sus hijos hasta los 26 años.

"Modificar una ley tan complicada como el ACA es un proceso complejo", dijo Sara Rosenbaum, profesora de leyes y políticas sanitarias de la George Washington University, a NPR. Más aún cuando, según datos del Departamento de Salud, hasta unos nueve millones de personas reciben algún tipo de subsidio en el mercado de los seguros médicos.

Para derogar la ley se necesitan 60 votos en el Senado, pero "los republicanos carecen de ellos", según explica Jack Hoadley, investigador del Instituto de Política de Salud de la Universidad de Georgetown en Washington. En cambio para derogarla parcialmente y dejar en efecto lo que a los republicanos les gusta de la legislación, se necesita solo el apoyo de 51 senadores.

Cambio climático

Las reglas de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, que gobiernan las emisiones de carbono de las centrales eléctricas y el correr del agua, podrían cambiar si Trump decide que no vale la pena defenderlas. Si bien le corresponde a las cabezas de esas entidades decidir por esas políticas y al Departamento de Justicia en últimas aprobarlas, los nominados conservadores del presidente electo para esas responsabilidades ya destacan sus posturas anti-ambientalistas.

El elegido para liderar la EPA, Scott Pruitt, es un escéptico del cambio climático y defensor de las petroleras. Incluso desde su despacho como fiscal demandó a la EPA por el Plan de Energía Limpia, columna vertebral de la iniciativa ambiental de Obama.

En su página web, Trump promete desechar este plan, acelerar los permisos para la producción de combustibles fósiles y poner fin a la "guerra contra el carbón".

El Acuerdo Climático de París, que también fue un gran logro diplomático del actual mandatario al conseguir que casi 200 naciones se sumaran a él, está en la mira del magnate porque según él le cuesta a la economía estadounidense “trillones de dólares”.

El activista ambiental Tom Steyer advierte que salirse de este pacto podría ser "extremadamente peligroso para la seguridad estadounidense" y que hechos como el efecto invernadero y el alza en las tempraturas son "una carrera seria contra el tiempo". "No podemos darnos el lujo de retomar esta agenda en cuatro años si es que tenemos un presidente más progresista", explica.

Acuerdos comerciales

Uno de los pilares de campaña de Donald Trump fue la promesa de cancelar o renegociar NAFTA: el tratado de libre comercio entre Estados Unidos, México y Canadá. Hay una serie de visas para trabajar en Estados Unidos asociadas a este tratado que se expiden para decenas de profesiones concretas, desde científicos a agricultores.

Aunque necesita la aprobación del Congreso, según los cambios que acabe promulgando, estos profesionales podrían acabar perjudicados o sin la posibilidad de renovar sus permisos de trabajo. Igual sucede para la derogación de otros acuerdos que se terminen discutiendo en el legislativo, como el Acuerdo Transpacífico de Comercio que el presidente Obama tuvo que defender recientemente en Lima frente a sus socios, uno de los cuales -Japón- dijo que quedaba herido de muerte sin la participación de EEUU.

Derechos civiles

Trump podría deshacerse de la acción ejecutiva de Obama que le da a las escuelas a nivel estatal la autonomía para que permitan a los estudiantes transgénero elegir sus baños, enviando una simple carta al Departamento de Educación.

También podría sugerir al Departamento de Justicia que promueva estrictas leyes sobre los documentos de identificación que se le exigen a los votantes en las urnas. Bajo la administración Obama se le pusieron límites a esas legislaciones y a la Comisión Federal de Asistencia Electoral, que fue la que determinó que los estados pueden exigir a las personas que demuestren su ciudadanía.

"El Departamento de Justicia debe inmediatamente comenzar a defender la agencia federal y eso significa defender la interpretación correcta de la ley del votante para que se permita a los estados pedir la prueba de ciudadanía", dijo Kris Kobach, asesor de Trump y artífice de las leyes antiinmigrantes en California.

A juzgar por las posturas de Jeff Sessions, su nominado para fiscal general, puede haber cambios en las reformas de justicia penal que han permitido a Obama indultar presos, detener los contratos federales de prisión privada y frenar las prácticas de detención y cateo -conocidas como Stop and Frisk- que podrían ser reinstauradas a nivel federal.

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