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Control de Armas

"Tolerancia cero" con las armas ilegales: Biden presenta su plan para controlar la creciente violencia armada

La Casa Blanca lanzó un plan contra las armas ilegales y de apoyo a los departamentos de policía y las comunidades para atajar un problema que le puede costar políticamente. En 2020 los homicidios aumentaron un 30% y los robos a mano armada un 8%, de acuerdo con cifras oficiales.
23 Jun 2021 – 08:11 AM EDT
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La Casa Blanca quiere evitar un 'verano sangriento' y para tratar de frenar la tendencia que se viene registrando desde el año pasado en el aumento de la violencia armada, este miércoles el presidente Joe Biden anunció una estrategia de "tolerancia cero" con el comercio ilegal de armas y de apoyo a los departamentos de policía.

En un salón de la Casa Blanca y acompañado del fiscal general, Merrick Garland, Biden explicó que el objetivo de su política de "tolerancia cero" contra las armas ilegales no afectará de ninguna manera a quienes tienen derecho a portarlas, bajo la Segunda Enmienda de la Constitución.

"Históricamente el crimen aumenta durante el verano, y a medida que salimos de esta pandemia, con el país abriendo de nuevo, el tradicional pico veraniego puede ser más pronunciado de lo que usualmente sería", declaró Biden.

Y dirigiéndose a los que venden armas de manera ilegal, el presidente dijo: "Si voluntariamente vendes armas a alguien que tiene prohibido tenerlas, si voluntariamente fallas en hacer revisión de antecedentes, si voluntariamente falsificas los registros, si voluntariamente fallas en cooperar con las solicitudes de revisión o las inspecciones, mi mensaje es este: te vamos a encontrar y vamos a anular tu licencia para vender armas".

"Nos aseguraremos que no puedas vender muerte y destrucción en nuestras calles", dijo el presidente, cuyo plan busca atajar el creciente problema de violencia armadas en las principales ciudades estadounidenses que se viene registrando desde principios del 2020.

En un documento distribuido por la Presidencia sobre la 'Estrategia integral para prevenir y responder al crimen armado y garantizar la seguridad pública' se indica que el año pasado los "homicidios aumentaron un 30% y los asaltos a mano armada un 8% en grandes ciudades en 2020" y además que "el número de homicidios en el primer trimestre de 2021 fue un 24% mayor que el del primer trimestre de 2020, y un 49% mayor que en el primer trimestre de 2019".

De acuerdo con la interpretación que se hace desde el gobierno sobre el fenómeno, "las minorías negras y latinas están desproporcionadamente afectadas por las consecuencias directas e indirectas de la violencia armada".

El plan contra la criminalidad intenta anular las acusaciones de mano blanda que le lanza la oposición republicana a Biden. El programa se fundamenta en cinco puntos principales:

  • Detener el flujo de armas de fuego utilizadas en actos de violencia y castigar a comerciantes que violen leyes federales.
  • Apoyar a la policía local con herramientas y recursos federales para abordar los delitos violentos durante el verano.
  • Invertir en experiencias comunitarias para moderar la violencia.
  • Ampliar las oportunidades de empleo y otros servicios y apoyos para adolescentes y adultos jóvenes.
  • Ayudar a exconvictos a reintegrarse a sus comunidades.

En su intervención se espera que Biden aborde el repunte de tiroteos, robos a mano armada o asaltos y que firme acciones ejecutivas enfocadas en ponerle freno a la violencia armada. También se espera que vuelva a pedirle al Congreso que promulgue nuevas leyes de control de armas, de acuerdo con la información que ha distribuido la Casa Blanca.

Del lado republicano, se aprovecha el alza en las cifras de crimen para atacar la supuesta negligencia del gobierno de Biden, aunque esa tendencia haya empezado hace ya más de año medio, cuando estaba en el poder un presidente como Donald Trump, que gustaba destacar su empeño en mantener la "ley y el orden".

También algunos sectores progresistas pueden cuestionar la idea de reforzar las policías, luego de que a lo largo del año pasado tras la muerte de George Floyd a manos de un agente de Minneapolis, promovieran un movimiento para la reforma policial (conocido como 'Defund de police') para recortar recursos a los departamentos de policía y destinarlos a organizaciones comunitarias que atiendan las causas de la violencia: desde la pobreza hasta la salud mental.

Tráfico ilegal de armas

Junto a Biden, este miércoles estará el fiscal general Merrick Garland, cuya oficina anunció el martes se anunció la creación de cinco unidades para enfrentar el tráfico de armas.

Las nuevas unidades anunciadas por el Departamento de Justicia comenzarán a operar en los próximos 30 días en Nueva York, Chicago, Los Ángeles, el área de la bahía en San Francisco y Washington DC, ciudades que vienen registrando desde hace un año un creciente numero de homicidios.

Esos equipos formados por procuradores federales, policías especializados y actores locales "investigarán y desmantelarán las redes que hacen llegar armas a nuestra comunidades con trágicas consecuencias", dijo el fiscal general, Merrick Garland, en un comunicado.

Las lagunas legales

"La violencia de las armas de fuego es el motor" de ese aumento y "el presidente puede ayudar a reducirla gracias a la adopción de medidas de reglamentación sobre las armas", dijo a la prensa la portavoz de Casa Blanca, Jen Psaki.

"Incluso si el Congreso ahora no se mueve [Biden] puede utilizar su plataforma presidencial y otras palancas", dijo Psaki en alusión al bloqueo de los senadores republicanos a un proyecto de ley sobre la compra y venta de armas.

En marzo de este año, tras el tiroteo de Boulder, Colorado, en el que perdieron la vida 10 personas, Biden pidió al Congreso que "apruebe inmediatamente" una legislación que elimine las lagunas en las verificaciones de antecedentes para adquirir armas y que prohíba los rifles de asalto y los cargadores de gran capacidad.

Posteriormente, en abril, el presidente anunció los primeros decretos de la actual administración para contrarrestar la violencia armada. "La violencia por armas de fuego en este país es una epidemia. Y tiene que parar", dijo Biden entonces.

"Nada, nada de lo que estoy a punto de recomendar afecta de ninguna manera a la Segunda Enmienda. Son argumentos falsos que sugieren que estos son los derechos de la Segunda Enmienda y que están en juego. Pero ninguna enmienda, ninguna enmienda a la Constitución es absoluta", agregó.

Sin embargo, el énfasis que pone la Casa Blanca en el control de armas (aunque se trate de ilegales) se topa con la tradicional desconfianza de los conservadores, que temen que los demócratas cercenen el derecho al porte de armas consagrado en la Segunda Enmienda de la Constitución.

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