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Inmigración

La historia de la mujer de la Cruz Roja que consoló a un migrante y terminó insultada en las redes sociales

Luna Reyes Segura, de 20 años, protagoniza la fotografía icónica de la actual crisis entre Marruecos y España junto a un migrante senegalés del que no se sabe el nombre. Ha recibido aplausos pero también una campaña de insultos que la ha obligado a cerrar sus redes sociales.
21 May 2021 – 10:21 AM EDT
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Una fotografía de dos jóvenes abrazándose en una playa de Ceuta, España, ha dado la vuelta al mundo. Se tomó el 18 de mayo cuando un migrante senegalés rompió a llorar frente a una voluntaria de la Cruz Roja.

Un símbolo de humanidad en medio de una crisis sin precedentes entre Madrid y Rabat, con la llegada de más de 8,000 migrantes de forma irregular en 48 horas, entre ellos 1,500 menores. Al menos 5,600 ya han sido devueltos a Marruecos, según cifras del Ministerio del Interior de España.

La imagen, que enseguida se hizo viral, despertó aplausos para la voluntaria española Luna Reyes Segura, de 20 años, pero también una campaña de acoso con comentarios xenófobos y machistas que la ha obligado a cerrar sus redes sociales.

“Se nota que te gustan las pollas grandes”, “qué harías si te quedas sola con cuatro de ellos, seguro que te violan” o “nos lo venden como un gesto de humanidad, pero él solo quiere papeles”, puede leerse en algunos de los mensajes que ha recibido en estos días, según narra RTVE.es, el portal de la radiotelevisión pública española, el único medio con el que ha querido hablar.

La joven no quiere prodigarse en la prensa porque considera que “dar un abrazo a alguien que pide socorro es lo más normal del mundo”. "Solo le di un abrazo", repite en la entrevista.

El migrante fue expulsado poco después del abrazo

Entre lágrimas, Luna Reyes lamenta no haber podido impedir que el joven subsahariano, del que no se sabe el nombre, haya sido expulsado. Las fuerzas de seguridad españolas lo devolvieron a territorio marroquí poco después del abrazo.

“Lloraba, le tendí la mano y me abrazó. Se pegó a mí como una lapa. Ese abrazo fue su salvavidas”, relata la voluntaria.

Y continúa: “Me hablaba en francés y enumeraba con los dedos de la mano. Yo no entendía nada, pero estoy convencida de que estaba enumerando los amigos que ha perdido en el camino”.

Además de gestionar el impacto emocional de ese momento, ahora Luna Reyes enfrenta un acoso de carácter machista y racista a través de las redes sociales.

“En las redes han visto que mi novio es negro, no paran de insultarme y me dicen cosas horribles con comentarios racistas”, explica.

Tras conocerse ese acoso, surgió, también en redes sociales como Twitter, una campaña con las etiquetas #OrgulloLuna y #GraciasLuna

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