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Criminalidad y Justicia

Condenan a 30 años a la líder de una secta religiosa por la muerte de un niño hace casi tres décadas

Mientras lideraba la secta religosa 'House of prayer' ('Casa de Oración'), Anna Young golpeó al pequeño Emon Harper y lo encerró en un armario sin comida ni agua. Allí lo encontraron muerto otros miembros del grupo, informó la Fiscalía General de Florida en un comunicado.
18 Feb 2021 – 09:43 AM EST
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Una mujer de 79 años que fuera líder de una antigua secta religiosa de Florida, fue sentenciada a 30 años de cárcel por la muerte de un niño a finales de la década de los '80, según informó este miércoles la fiscalía.

Mientras lideraba la secta religosa ' House of prayer' ('Casa de Oración'), Anna Young golpeó al pequeño Emon Harper y lo encerró en un armario sin comida ni agua. Allí lo encontraron muerto otros miembros del grupo, informó la Fiscalía General de Florida en un comunicado, sin especificar la edad del niño ni el año exacto en que ocurrieron los hechos.

En noviembre de 2017 Young fue arrestada en Georgia, tras haber sido acusada por un gran jurado de Florida. Desde entonces se declaró culpable del asesinato en segundo grado del niño.

Según el documento de la fiscalía, la madre de Harper había entregado al niño a un amigo de la familia en Chicago, pero este lo llevó a la secta de Young en Micanopy, en el condado de Alachua. Allí la mujer lo bautizó como Moisés y fue hallado muerto dentro del armario, en una canasta de paja.

Young había fundado esta secta en 1983 junto a su esposo, Robert Davidson, y un compañero de culto. Al ser practicantes estrictos del Antiguo Testamento vestían con túnicas largas. Llegaron a convivir 24 miembros en la misma sede.

Fue una hija de la mujer quien dio la voz de alarma y reveló que había sido su madre la responsable de la muerte del niño. Sus declaraciones fueron corroboradas por otros miembros de la secta. En 1992, tras ser incluida en una lista de personas buscadas por las autoridades, Young abandonó el grupo y pasó varios años huyendo. Durante los últimos 15 años había residido en Marietta, Georgia.

Tras negociar su condena con la fiscalía, Young también se declaró culpable de homicidio por la muerte de la niña Katonya Jackson en 1984.

"Es insondable comprender los horrores que esta mujer ha causado. Afortunadamente, a los 79 años, lo más probable es que muera en prisión y nunca más pueda dañar, torturar o matar a otro ser humano", declaró en el comunicado Ashley Moody, fiscal general de Florida.


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