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Juego y Lotería

Alguien en este pueblo ganó $731 millones en el Powerball, y ahora todos quieren un pedazo

En Lonaconing, de solo 1,200 habitantes y con un alto índice de pobreza, se vendió en enero el boleto ganador del mayor premio entregado en la historia del estado y el tercero en el país. En mayo un grupo autodenominado 'The Power Pack' reclamó el premio; desde entonces, todos los buscan para pedirles favores.
18 Jun 2021 – 12:36 PM EDT
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Por casi medio año, los pobladores de un pequeño pueblo de Maryland, de nombre Lonaconing, ubicado en medio de las montañas, se han estado preguntado una cosa: ¿quién compró el boleto que resultó ganador de $731 millones del sorteo Powerball de enero pasado?

Muchos han sido los pobladores de Coney —como es conocida la población— que quieren resolver el misterio debido a las múltiples necesidades que tiene la localidad de solo 1,200 habitantes que forman unas 400 familias dedicadas, en otros tiempos de bonanza, a la minería de carbón y el cristal, pero que hoy el 24% est´´a en la pobreza.

A la localidad, ubicada en la punta oeste del estado, han llegado en los últimos meses decenas de personas de todo el país que buscan hallar al o los dueños del boleto ganador para proponerle negocios o inversiones para nutrir los más diversos intereses.

Un increíble ganador

El 21 de enero pasado, varios medios de comunicación anunciaron que un solo boleto del sorteo Powerball había sido el ganador de $731 millones, justo el día en que Joe Biden tomó posesión como presidente de Estados Unidos.

El afortunado había adquirido el ticket con la combinación de seis números en algún punto del estado de Maryland para el sorteo del 20 de enero.

Aquel, se dijo, fue el premio más grande jamás entregado en el estado y el tercero más jugoso a nivel nacional.

El mismo 21 de enero, la Lotería de Maryland dio a conocer que una tienda de conveniencia ubicada en Lonaconing, en el condado de Allegany, de nombre Coney Market vendido el boleto ganador.

Sin embargo, se reservaron de dar a conocer el o los nombres porque, como en otros seis estados, en Maryland está permitido que permanezcan anónimos.


El periódico local Cumberland Times-News localizó al dueño del Coney Market, de nombre Richard Ravenscroft, quien dijo ese mismo día no tener idea quién era el dueño del boleto premiado.

La lotería informó que a Ravenscroft le correspondían $100,000 como regalía por haber vendido el ticket ganador. El hombre aseguró que esa suma la invertiría en repartirla a sus 11 empleados y a realizar algunas mejoras a su tienda.

También se dijo que el desconocido ganador (o ganadores) podrían optar por tomar los $731 millones en 30 pagos durante 29 años o un pago único de $ 546,8 millones.

A partir de entonces comenzó una búsqueda silenciosa por saber quién o quiénes eran los poseedores del boleto con los números 40-53-60-68-69 y el Powerball 22.

Múltiples fueron las llamadas, mensajes y visitas que recibió Ravenscroft en su tienda el los días sucesivos de gente y medios de comunicación que preguntaban si ya se sabía quién era el misterioso ganador.

"Lamentablemente, no fuimos nosotros"

Por esos mismos días, el Times-News recibió una serie de cartas sin firma en las que se aseguraba que una pareja de nombre Wilbur Miller y Nancy Winebrenner, vecinos de Coney, eran los ganadores del sorteo.

La pareja desmintió la información también por medio de una carta dirigida al medio local en la que aclararon que “lamentablemente, no somos los ganadores de este sorteo. ¡No tenemos ese boleto!”.

Los pobladores de Coney continuaron especulando sobre el posible dueño del boleto durante varias semanas hasta que, a finales de mayo, se informó que el premio, que tenía límite de cobro el mes de julio, había sido finalmente reclamado por el misterioro grupo.

La Lotería de Maryland aseguro que los ganadores se autodenominaban “The Power Pack” habían asistido a la oficina el 26 de mayo y que habían decido un solo pago. En total, con el descuento de impuestos, los ganadores recibieron $366 millones.

"El Power Pack dijo a la Lotería que no tienen planes de cambiar sus estilos de vida", aseguró el comunicado. “ Les gustaría invertir el dinero para cuidar de sus familias y tener un impacto positivo en sus comunidades 'para las generaciones venideras'”.

A partir de la declaración de intenciones, una buena cantidad de personas intensificaron la búsqueda de quienes eran los misteriosos nuevos multimillonarios para pedirles favores. Hay quienes incluso publicaron cartas de dirigidas a los ganadores para recomendarles algunas formas de ayudar a su comunidad, entre ellas a través de varias organizaciones de caridad.

Hasta ahora, sin embargo, no ha habido forma de localizar a quienes fueron los afortunados del Sorteo.

El dueño de Coney Market, Ravenscroft, dijo al periódico The Washington Post que él tiene su teoría de quien podría ser el ganador.

“La persona que sospecha solía entrar a la tienda para comprar boletos de lotería antes de cada sorteo”, dice el diario. Sin embargo, “la persona no ha vuelto desde que se entregó el gordo”.

“El ganador no puede esconderse para siempre”, concluyó Ravenscroft.

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