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Sequía

"El año más difícil que hemos vivido": agricultores temen perder sus cosechas por la peor sequía en California

Dejar de cosechar algunos alimentos y reducir terrenos agrícolas significativamente, no son las únicas consecuencias que han sufrido los agricultores por la peor sequía que enfrenta California. Muchos han tenido que despedir a una cantidad significativa de empleados por falta de tierras.
Publicado 30 Ago 2022 – 09:10 PM EDT | Actualizado 17 Sep 2022 – 08:50 PM EDT
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SACRAMENTO, California.- “Con un año que no se pueda sembrar voy a perder todo”. Es uno de los temores más grandes de Joe Del Bosque, dueño de Del Bosque Farms.

Joe y María del Bosque, su esposa, han pasado casi 40 años emprendiendo su propia hacienda.

“Yo tengo 50 años en Estados Unidos, este el año más difícil que he visto en toda mi vida”, afirmo María.

Desde pequeño, Joe ha vivido la vida del agricultor. Una profesión que en su familia ha pasado de generación en generación y que, según afirma, lo llena de mucho orgullo.

Sin embargo, con el pasar de los años, una asesina silenciosa ha empezado a llevarse parte de ese sueño. Cada año su rancho se ve más amenazado por la sequía extrema.

“Todos estos cultivos, frutos, necesitan agua para crecer y sin agua no podemos sembrar nada”, explicó Joe.

La cuarta evaluación del cambio climático en California prevé que la temperatura aumente entre 4 y 5 grados para mediados de siglo. Asimismo, un estudio reciente publicado en la revista Nature concluyó que California se encuentra en medio de la peor megasequía de los últimos 1,200 años.

“Pues el mayor miedo que tengo es que no haya agua el año que viene y mi empresa no pueda trabajar” y es que con la sequía, Joe se ha visto forzado a dejar de cosechar casi 45% de todas sus tierras, terrenos que quedan baldíos y donde aún paga impuestos.

“El año pasado teníamos espárragos, este año no… El año pasado teníamos elote, este año no... Y hasta del melón tuvimos que reducir la cantidad que sembramos”, aseguró.

Según la Unión de Científicos Conscientes de Estados Unidos, en todo el Valle Central, hay más de 35,000 granjas y casi 6 millones de acres de tierra cultivada. Aunque esta área representa menos del 1% de las tierras agrícolas, en el estado se produce hasta una cuarta parte de los alimentos de todo el país y una proporción aún mayor específicamente de frutas y nueces.

“La demanda está allí, lo que nos falta para cumplir con esa demanda es agua”, afirmó Joe.

Dejar de cosechar algunos productos, reducir terrenos agrícolas significativamente, no son las únicas consecuencias, Joe y su esposa han tenido que despedir a más de 100 empleados. Algunos de ellos llevaban hasta 25 años con la empresa.

El agua, el gran problema y lo más valioso

“He tenido que cortarme los dedos escogiendo mi personal, por qué así lo siento… Siento a mis empleados como mi familia, como parte de mí, parte de nosotros mismos”, así se expreso María, quién se encarga de las contrataciones.

Ante la sequía, ambos agricultores han empezado a emplear métodos de ahorro de agua. Entre ellos, la instalación de sistemas de riego por goteo. Una inversión de casi $2 millones.

Graciela Gómez, portavoz de la agencia federal del Servicio de Conservación de Recursos Naturales (NRSC por sus siglas en ingles), asegura que su agencia ofrece ayudas.

“Agricultores vienen a la oficina porque están preocupados por la falta de agua o el precio de agua, en esta agencia tenemos prácticas de riego que les pueden ayudar al manejo del agua”, explicó.

La agencia tiene un programa que ofrece ayuda tanto financiera como de instalación para colocar sistemas de riego de goteo en los cultivos.


"La aplicación es sencilla, tenemos que obtener datos personales del agricultor, puede estar rentando o puede ser dueño y puede ser de un acre hasta muchos acres”, conitnuó Graciela.

Para más información, debe dirigirse a la oficina de la agencia NRCS que le quede más cercana. Aquí puede ver donde estan ubicados.

Además, ofrecen otros programas de ayuda a los agricultores, haga clic para ir a su página web.

Sin embargo, aunque estos sistemas de riego ayudan a solventar las consecuencias inmediatas de la sequía, es tan solo un granito de arena. La realidad es que el agua se está acabando y si el campo no produce, la ciudad no come.

“Aunque seamos eficientes con el agua, no es bastante agua para hacer todo”, finalizó Joe.

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