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Mes del Orgullo LGBTQ+: "La discriminación nos afecta a todos"

Frankie Miranda es el primer presidente abiertamente gay de una de las organizaciones latinas más importantes de Estados Unidos, la Hispanic Federation. "Como puertorriqueño, y por ende ciudadano estadounidense, yo sufrí discriminación y fui penalizado por las leyes de mi propio país por el simple hecho de ser gay", narra. En Univision, durante el Mes del Orgullo LGBTQ+, rendimos homenaje a las generaciones que enriquecen y fortalecen nuestra nación. #UnidosSomosUno
7 Jun 2021 – 03:24 PM EDT
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"En 2003, el hombre que amo y con el cual compartía una vida juntos fue deportado a Brasil, su país de origen".

Acabo de cumplir 50 años. Los cumpleaños son una ocasión que usualmente nos permite celebrar y reflexionar sobre nuestras vidas junto a seres queridos. Sin embargo, la pandemia nos ha forzado a reflexionar más y celebrar menos. Y créanme, con lo que hemos pasado recientemente, he reflexionado bastante.

He reflexionado sobre mi vida, lo vivido y lo que espero vivir. He pensado sobre lo mucho que hemos logrado como comunidad y lo que aún nos falta por lograr. Pienso en el honor y responsabilidad de dirigir una de las organizaciones latinas más importantes de EEUU, la Hispanic Federation, como su primer presidente abiertamente gay.

También pienso en cómo nuestras historias de vida pueden contribuir al mejoramiento la vida de otros. Con motivo de la celebración del mes del Orgullo LGBTQ+, quiero meditar sobre cómo a pesar de grandes avances en la opinión pública sobre los derechos LGBTQ+, de una nueva administración federal comprometida con la igualdad de derechos y del progreso que hemos logrado, aún nos falta mucho por hacer. Y mientras muchos piensen que la lucha por la igualdad derechos no les concierne o afecta, por su experiencia personal, a esos les digo que están equivocados.

Como puertorriqueño, y por ende ciudadano estadounidense, yo sufrí discriminación y fui penalizado por las leyes de mi propio país por el simple hecho de ser gay. En 2003, el hombre que amo y con el cual compartía una vida juntos fue deportado a Brasil, su país de origen. Aunque las leyes de inmigración permiten que ciertas personas puedan ajustar su estatus migratorio a través del matrimonio, ese beneficio nos fue negado. Al contrario, se le impuso una penalidad de 10 años durante los cuales él no pudo regresar a Estados Unidos. Estábamos devastados.

Sin ninguna posibilidad de apelación, en un instante pasamos a ser dos más de los miles y miles de personas que sufren la terrible realidad de ser separados de sus familias debido a leyes que usan la discriminación como base para negar derechos humanos básicos. Durante una década, Ricardo y yo luchamos para mantener nuestra relación a pesar del impacto económico y psicológico. Al final, nuestro amor y perseverancia triunfaron, pero no sin la ayuda de otros que abogaron y lucharon por muchos como nosotros.

En 2013, gracias a la decisión de la Corte Suprema en el caso US v. Windsor, que reconoció el derecho de las parejas casadas del mismo sexo a ser amparadas de derechos a nivel federal, Ricardo y yo pudimos casarnos y él obtener residencia permanente en este país. Hoy en día, Ricardo es ciudadano americano.

Esta fue una de las batallas legales que han mejorado la vida de muchos de nosotros en la comunidad LGBTQ+. En el año 2015, la Corte Suprema decidió en el caso de Obergefell v. Hodges que todos los estados tenían que reconocer las uniones entre personas del mismo sexo. Solo el año pasado, la Corte Suprema dictaminó que el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964 también protege a los empleados de ser despedidos por ser LGBTQ+. Al hacerlo, el Tribunal reconoció que la discriminación contra los empleados LGBTQ+ constituye discriminación sexual, en violación del Título VII, que prohíbe la discriminación laboral por motivos de raza, color, religión, sexo u origen nacional.

Desde que Ricardo y yo fuimos separados, el país ha cambiado, no solo gracias a las decisiones de la corte, sino en la opinión pública sobre nuestros derechos. Hoy en día, la gran mayoría de los estadounidenses creen en la protección de los derechos de las personas gays y lesbianas. Contrariamente a la creencia estereotipada de que nuestra comunidad es homofóbica, el 83% de los latinos apoyan las leyes que protejan a las personas LGBTQ+ de la discriminación.

Pero esto todavía no es suficiente. Luego de más de 20 años de relación y de estar legalmente casados por más de 7 años, Ricardo y yo todavía podemos ser víctimas de discriminación, ya que este país carece de protecciones legales básicas en los estados. La falta de leyes federales y estatales permanentes e integrales de protección, nos dejan a Ricardo y mí - y a millones de otras personas- en la incertidumbre. Esto es alarmante ya que, dependiendo en cuál estado vivas o cómo te identifiques, estas prácticas discriminatorias pueden resultar en una peor calidad de vida, falta de ingresos, cuidado inadecuado de la salud o falta de vivienda segura, especialmente para personas LGBTQ+ afrolatinas, inmigrantes o transgénero.

Es por todo esto que es importantísimo que se apruebe inmediatamente la Ley de Igualdad por el Congreso. La Ley de Igualdad proporcionaría protecciones consistentes y explícitas contra la discriminación de las personas LGBTQ+ en el empleo, la vivienda, el crédito, la educación, los espacios y servicios públicos y programas financiados con fondos federales. En el mes del Orgullo LGBTQ+ le hago un llamado a usted. Necesitamos que le escriba a su legislador federal expresando su apoyo a la Ley de Igualdad. Le pido a que se una a la lucha en contra del discrimen.

Una sociedad que tolera la discriminación y la coerción de los derechos humanos fundamentales, no solo afecta a unos pocos o a los que se perciben como diferentes, o exclusivamente a los “gais”. Nos afecta a todos. Nosotros en la comunidad latina creemos en una reforma inmigratoria equitativa, en los derechos humanos de los inmigrantes, en los Soñadores (Dreamers), en la reunificación familiar, en una recuperación justa y equitativa luego de la pandemia. Tu y yo, nosotros, todos los que hemos vivido en carne propia la exclusión, no podemos tolerar ningún tipo de discrimen, ni tolerar la privación de ningún derecho, como el derecho a tener una vida digna para todos, incluyendo a las personas LGBTQ+. Porque al final, cualquier tipo de discriminación nos afecta a todos.

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