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Agresión sexual

Otra historia de "esclavitud sexual": soldados la violaron y luego le introdujeron clavos y piedras en la vagina

Las historias de secuestros y crudas violaciones por parte de soldados se están sucediendo en los últimos meses en la región del Tigray, en Etiopía, en la frontera con Eritrea, en el cuerno de África.
18 Abr 2021 – 06:00 PM EDT
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Una mujer de 27 años viajaba en autobús hacia la casa de su madre, en donde la esperaban sus hijos de 4 y 6 años. Ella llevaba pan para ellos, pero nunca regresó.

En el camino, unos soldados pararon el minibús en el que viajaba y la bajaron, alegando que el medio de transporte iba sobrecargado. La ataron y la llevaron monte adentro hasta un campamento en la selva. Allí la golpearon y la violaron repetidamente durante 11 días y le introdujeron clavos, algodones, bolsas y hasta piedras en la vagina, para luego dejarla abandonada en el bosque, en donde la encontraron unos aldeanos, inconsciente, y la llevaron al hospital.

Así lo contó ella misma a la agencia Reuters. Los médicos que la examinaron corroboraron su testimonio, y mostraron a la agencia los objetos ensangrentados que extrajeron de su cuerpo. Esto ocurrió en febrero, pero ella sigue sangrando por serias lesiones internas que le provocaron. No consigue controlar la orina ni caminar sin muletas, pues tiene una pierna rota. Tampoco puede estar sentada durante mucho rato, relató.

Había dejado a sus hijos en casa de su madre, mientras iba a buscar comida para la familia, pero nunca regresó y lo peor es que los soldados le quitaron su teléfono, por lo que no pudo comunicarse con ellos. Tenían pan para apenas una semana, así que ahora mismo no sabe si siguen vivos.

A pesar de lo terrible, la historia de esta mujer no es un hecho aislado. Otra madre de 32 años dijo a Reuters que los soldados la sacaron a ella también de un autobús, a finales de febrero. Contó que mataron a tiros a su hijo de 12 años, en su cara, y que luego la llevaron cautiva a un campamento, en donde la violaron repetidamente durante 10 días.

Esclavitud sexual en el Tigray

Las historias de secuestros y crudas violaciones por parte de soldados se están sucediendo en los últimos meses en la región del Tigray, en Etiopía, en la frontera con Eritrea, en el cuerno de África.

Los médicos aseguran que cientos de mujeres han informado recientemente que fueron sometidas a horribles situaciones de violencia sexual por soldados tanto eritreos como etíopes, actualmente aliados en el combate contra el antiguo partido gobernante de la región, el Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), desde que estallaron los enfrentamientos con el gobierno del país a principios de noviembre, cuando el presidente ordenó una intervención militar en la región.

Desde entonces, los combates han azotado duramente el norte del país en un conflicto que ya ha causado miles de muertos y grandes daños materiales, además de provocar grandes desplazamientos humanos y refugiados.

En este enfrentamiento, los eritreos han sido aliados del gobierno nacional etíope y sus tropas incursionan en el país vecino. De hecho, en la mayoría de los casos de secuestro violaciones, las mujeres han dicho que se trataba de soldados eritreos.

La principal funcionaria de salud pública de la región del Tigray, nombrada por el gobierno nacional, Fasika Amdeselassie, dijo a Reuters que "las mujeres están siendo sometidas a esclavitud sexual" y que "los perpetradores deben ser castigados", en lo que vienen a ser las primeras denuncias de este problema por parte de una autoridad.

Según Fasika, se han reportado al menos 829 casos de agresión sexual en cinco hospitales desde que comenzó el conflicto en el Tigray.

Por su parte, el primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, reconoció en un discurso ante el parlamento el pasado 23 de marzo que "se estaban cometiendo atrocidades al violar a mujeres" y prometió que los perpetradores serían castigados, pero no mencionó quienes eran los responsables, aunque por primera vez reconoció que los eritreos estaban apoyando a su gobierno.

La mayoría de las mujeres que han reportado violaciones, de forma anónima, están embarazadas o mantienen serias lesiones derivadas de la violencia a la que fueron sometidas.

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