El reemplazo de John McCain propuso en 2005 la salida voluntaria de todos los indocumentados

Jon Kyl aceptó el cargo que ejercerá hasta finales de este año. Esto significa que el gobiernador de Arizona se verá obligado a elegir a otro reemplazante, quien ocupará la curul hasta el término del mandato en 2020.
4 Sep 2018 – 2:51 PM EDT

No transcurrieron ni tres días desde el entierro de los restos del senador republicano John McCain y ya se conoce el nombre de su reemplazo. Se trata de Jon Kyl, de 76 años, exsenador por Arizona entre 1995 y 2013.

El nombramiento lo hizo este martes el gobernador, Doug Ducey, y será oficializado en las próximas horas. Kyl sirvió durante tres legislaturas junto a McCain, y en 2012 llegó a convertirse en el número dos de la Cámara Alta.

Medios locales aseguran que Kyl ha aceptado el nombramiento, tentativamente hasta finales de este año y luego renunciará. Entonces Ducey se verá obligado a elegir a otro reemplazante, quien ocupará la curul hasta el término del mandato de McCain, en 2020.

“Me enteré esta mañana cuando venía para el trabajo”, dice Abril Gallego, de la organización Living United for Change in Arizona (LUCHA). “Aunque dijo que solo estará unos pocos meses, hubo muchos sentimientos encontrados, porque recordamos fácilmente el trabajo que hizo en otros años cuando también fue senador por nuestro estado”.

“Hubo muchas veces que estuvimos fuera de su oficina para que hiciera algo, no solo por los inmigrantes, sino también por los trabajadores de Arizona”, agrega Gallego. “Ahora pienso que, durante el tiempo que él sirvió, hubo muchas cosas que amenazaron los derechos civiles, los derechos de los votantes y los derechos de los inmigrantes”.

“Mire, en general John McCain fue un buen aliado, a veces, pero muchas veces no fue tan buen aliado en la cuestión migratoria. Cuando hay la oportunidad de poner a personas, ya sea electas o nombradas, debemos de estar muy al pendiente, porque esas personas van a impactar en gran manera nuestras vidas. Nosotros esperábamos que el gobernador nombrara a Cindy, la esposa del senador McCain, pero se inclinó por Kyl. Esto es el comienzo de una nueva lucha”, indicó la activista.


Temores fundados

La preocupación de Gallego y de otros activistas se remonta hasta 2005, cuando en el Congreso se debatía un reforma migratoria y el futuro de, en ese entonces, poco más de 12 millones de indocumentados.

Mientras en la Cámara de Representantes se discutía el proyecto de ley HR 4437 del congresista republicano James Sensenbrenner, que al final de cuentas fue aprobado y que incluyó criminalizar la estadía indocumentada (una falta que sigue siendo de carácter civil, no criminal), los senadores Kyl y John Cornyn (Texas) patrocinaron la iniciativa denominada ‘Ley para una mejor acción policial y reforma migratoria 2005’, que entre otros pasos proponía la repatriación de todos los indocumentados. Y que una vez fuera, iniciaran un trámite para pedir permiso y una visa a través del consulado de Estados Unidos.

El proyecto fijaba un plazo de cinco años para marcharse. Y quienes se marcharan en el primer año no pagarían multas, pero los demás serían castigados con $2,000 por cada año de permanencia indocumentada. Una vez fuera, el plan Kyl-Cornyn recomendaba darles a los inmigrantes repatriados una visa temporal de dos años, siempre y cuando se inscribieran previamente en un programa de trabajadores temporales.

Indicaba además que el indocumentado, una vez fuera del país, debía esperar un mínimo de un año para poder gestionar la visa. Y que el gobierno de su país le proveyera de un seguro médico, o el patrono que lo empleara en Estados Unidos.


Simultáneo a la salida de todos los indocumentados, el gobierno federal contrataría 10,000 nuevos agentes para la Patrulla Fronteriza y otros 10,000 agentes para investigar en todo el país la contratación de inmigrantes no autorizados.

El plan Kyl-Cornyn indicaba que una vez el inmigrante recibiera la visa en el consulado estadounidense, podría regresar y permanecer dos años y renovar el permiso dos veces por otros dos años cada vez. Y el beneficiario podía recibir la visita de familiares pero solo por un plazo de 30 días.

Adicionalmente, el plan de abandonar el país para poder legalizarse de Kyl y Cornyn incluía: aumentar el cupo en los centros de detención de inmigrantes, aumentar la dotación de jueces en las cortes de inmigración, aumentar los castigos por permanencia sin papeles, contrabando de personas, fraude de documentos y violencia de pandillas.

La propuesta no incluía ni la residencia legal permanente (green card o tarjeta verde), ni la ciudadanía estadounidense.

En agosto de 2016, dos meses antes de la elección presidencial, Trump sugirió una solución parecida durante un discurso en Phoenix, Arizona. Propuso que los indocumentados que no tuvieran antecedentes criminales, salieran voluntariamente del país y, una vez fuera, gestionaran una visa para regresar legalmente.


El legado de McCain

McCain avanzó por un camino contrario a Kyl en el Senado. En 2013 fur parte del Grupo de los Ocho que redactó el proyecto de ley S. 744 que incluyó una vía de legalización para la mayoría de los 11 millones de indocumentados que viven en el país.

El plan, sin embargo, fue detenido por el liderazgo de su propio partido en la Cámara de Representantes.

Durante el gobierno de Trump, McCain batalló por revivir el proyecto, pero los esfuerzos no contaron con el apoyo bipartidista necesario para sumar 60 votos en la Cámara Alta.

En agosto del año pasado, después de que Trump anunciara su respaldo a un duro plan de reforma migratoria republicano que apoya la deportación de los 11 millones de indocumentados, McCain contactó a sus “amigos” de ambos partidos para iniciar un nuevo debate, pero no se dieron las condiciones. Uno de ellos fue el senador demócrata Charles Schumer (Nueva York), un aliado clave.

Para algunos activistas el regreso de Kyl al Senado activa peligros inmediatos. “El ya ha sido mimbro de la Cámara Alta, lo conocemos”, dice Petra Falcon, directora ejecutiva de Promise Arizona. “Es una persona que no pensamos que va a apoyar una reforma migratoria porque no lo ha hecho antes”, agrega.

“Si bien él no va a seguir en el puesto, porque así lo ha dicho, lo que ahorita está en peligro son las decisiones en estos meses antes de que él se vaya. Ya sabíamos cómo votaba el senador McCain, pero hay decisiones clave alrededor del presupuesto que puede lastimar a mucha gente vulnerable, no solo en Arizona sino a nivel nacional”.

Entre esas discusiones se incluye la reforma migratoria de Trump.

“Nosotros contábamos con el voto de McCain, especialmente en asuntos de inmigración. Pero esta persona que tendremos ahorita nunca fue un aliado a los inmigrantes”, advierte Falcon. “Esperamos, desgraciadamente, un camino duro. Pero no será de largo plazo, aunque si intenso”, presagió la activista.

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