Indocumentados

Forzaron a indocumentados a trabajar 24 horas al día amenazándolos con denunciarlos a ICE

Las autoridades desmantelaron una banda de explotadores laborales que durante varios años sometió a inmigrantes indocumentados, obligándolos a trabajar largas jornadas bajo maltrato físico y verbal, y sin darles un pago adecuado. Algunas empleadas fueron violadas sexualmente.
8 Sep 2018 – 5:54 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- Los anuncios que aparecieron en un periódico local prometían un sueldo mensual de 1,200 dólares –incluyendo comida y vivienda– por cuidar niños y ancianos en el norte de California. Pero era una trampa: varios inmigrantes sin documentos terminaron siendo víctimas de una banda que los forzó a trabajar hasta 24 horas al día; para evitar que los denunciaran, les confiscaron pasaportes y los amenazaron con reportarlos con las autoridades migratorias para que los deportaran.

Detrás de esta explotación laboral que ocurrió entre 2008 y 2017 estuvo una familia de filipinos que administraba varias casas de cuidado infantil y de ancianos en el área de la Bahía de San Francisco, de acuerdo con una acusación que este viernes publicó la Procuraduría general de California.

Los detalles descritos en esa queja judicial, resultado de una investigación que realizaron múltiples agencias de gobierno a lo largo de un año, son estremecedores: no dejaban que los trabajadores hablaran entre sí y revisaban sus celulares para que no planearan denuncias, los maltrataban física y verbalmente llamándolos “estúpidos”, los castigaban con frecuencia reduciendo sus raquíticos sueldos, los obligaban a dormir en el piso y en las cocheras, y violaron a algunas empleadas.

Para amedrentarlos aseguraban que uno de los miembros de esa familia había sido policía o que tenía contacto con las agencias del orden y que, por tanto, un reporte suyo resultaría en la deportación de quien se quejara. La mayoría de las víctimas eran indocumentados filipinos, según la Fiscalía estatal.


Los señalados son Joshua Gamos, de 42 años; Noel Gamos, de 40; Gerlen Gamos, de 38; y Carlina Gamos, de 67. Todos ellos son dueños de los centros de cuidado residencial Rainbow Bright y fueron arrestados este viernes. Ahora enfrentan 59 cargos criminales, que incluyen trata de personas, violación sexual y robo de gran cuantía.

Uno de los acusados, Joshua, “regularmente despertaba a su trabajadora doméstica de 59 años, ‘M.C.’, alrededor de la 1:00 am para pedirle que le diera un masaje en sus piernas hasta que él se quedara dormido”, cita la queja de la Fiscalía. Además, “él no permitía que la empleada entrara a su casa si él no estaba, por tanto, a menudo ella se quedada afuera bajo la lluvia, con frío y sin comer”, agrega.

Por su parte, a los empleados varones los usaban como albañiles, jardineros, choferes y limpiando “sus autos de lujo”, detalla la queja judicial.

Al momento se desconoce cuántas personas fueron víctimas de esta célula de tráfico humano.


Violaciones sexuales y rifles “fantasma”

Joshua y Noel acosaban a las empleadas veinteañeras y trataban de enamorarlas dándoles regalos. Quienes los rechazaron fueron agredidas sexualmente. La denuncia alega que Joshua “usó la fuerza, la violencia y la presión para lograr actos sexuales contra empleadas jóvenes”. Una de las jóvenes abusadas, identificada con las iniciales ‘A.Y.’, contó que terminaba “con moretones cuando se resistía”.

Esas violaciones ocurrieron en múltiples ocasiones, de acuerdo con las autoridades.

Aprovechando el miedo que han generado los constantes operativos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en California, los acusados “amenazaban con despedir a los empleados para que los deportaran si estos violaban sus reglas o los retaban”, menciona la Fiscalía estatal.

Cuando las autoridades detuvieron a los Gamos descubrieron que tenían 14 armas de asalto ilegales, tres de las cuales eran rifles “fantasma”, como les dicen a los que carecen de un número de serie porque son ensamblados en casa usando piezas adquiridas en internet o en eventos de armerías. No está claro si ese armamento fue utilizado para atemorizar a las víctimas de estos crímenes.


El anzuelo que usó de esta familia eran avisos clasificados que se publicaban en un periódico filipino local y que ofrecían sueldos de 1,000 a 1,200 dólares mensuales, además de alimentación y la opción de vivir en las mismas casas en las que trabajarían.

Sin embargo, los que cayeron en ese engaño fueron obligados a trabajar las 24 horas del día, los siete días de la semana, y sin recibir el pago por horas extras. A veces solo les dejaban dormir unas horas. Para ocultar tan graves violaciones a las leyes laborales, los Gamoa reportaban registros falsos de jornadas laborales.

Con el pretexto de que los ayudarían a legalizarse les pedían sus pasaportes, aunque en realidad era una manera de retenerlos y evitar que los reportaran a la Policía. En algunos casos, esos documentos les fueron devueltos hasta que las personas eran despedidas o al renunciar.

“Ningún trabajador en Estados Unidos debe vivir con miedo o ser sometido a violencia, abuso o explotación a manos de su empleador”, dijo el procurador general de California, Xavier Becerra, sobre estos arrestos.

“Los cargos contra los miembros de la familia Gamos son despreciables. No debemos hacernos de la vista gorda ante las prácticas laborales abusivas. Denúncielas y nosotros investigaremos”, agregó.

La Procuraduría estatal estima que los Gamos robaron 8.5 millones de dólares en salarios y horas extras no pagadas a sus víctimas.

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